martes, septiembre 26, 2006


Incentivos en las Administraciones públicas, ¿para cuando?

Hoy he leído en Expansión.com que el Grupo Banco Popular a partir del próximo año ofrecerá a sus cerca de 13.500 empleados un nuevo sistema de retribución con el objetivo de crear un salario a medida para cada trabajador. Estas actuaciones en materia de recursos humanos no son las únicas, también han realizado una encuesta de satisfacción entre su personal, ha firmado con los sindicatos acuerdos de conciliación de la vida laboral y familiar de su plantilla y desde 2002, ha puesto en marcha un programa de entrevistas con los trabajadores del grupo. El pasado junio, la entidad realizó un cuestionario de satisfacción laboral al que contestó el 71% de la plantilla. Los resultados se entregaron a los empleados hace unos días, destacando todos los aspectos –negativos y positivos– que emergen de la encuesta, en un insólito ejercicio de transparencia. Entre los aspectos peor valorados por la plantilla están la retribución, la dificultad de conciliar vida profesional y familiar y la gestión de la movilidad del personal. En el extremo opuesto, se sitúan las oportunidades de desarrollo profesional y de formación que proporciona el banco, así como el estilo de la dirección.
Estas opiniones no difieren mucho de lo que opinaría el personal de las Administraciones Públicas, si desde la Dirección se preocuparan de saber más sobre la situación por la que atraviesan sus "medios personales". También se demanda "transparencia", algo que últimamente "brilla por su ausencia".

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