miércoles, octubre 04, 2006

El lenguaje androcéntrico
Mercedes Bengoechea, en una intervención realizada en el Congreso Internacional "Género, Constitución y Estatutos de Autonomía", define el lenguaje androcéntrico como aquel que utiliza el género masculino, al considerar al hombre la medida de todas las cosas. También expone que uno de los efectos más perversos de dicho lenguaje es creer que las mujeres son la excepción a la regla de expresión universal (o sea, masculina), y, en consonancia, convertir el femenino en algo degradado o inferior.
De dicha intervención, que por cierto me ha parecido que no tiene desperdicio alguno, quiero destacar lo siguiente:
"La lengua esconde las relaciones de subordinación, al mismo tiempo que las crea. El uso del masculino reproduce y oculta la desigualdad entre mujeres y hombres. Condena a las mujeres a la invisibilidad, las hace desaparecer como sujetos del discurso, de la política y, por tanto, las excluye de la ciudadanía."
El Instituto Vasco de la Mujer tiene publicado en Internet un documento denominado "El lenguaje, más que palabras. Propuestas para un uso no sexista del lenguaje" que por su claridad y concisión me parece que debemos utilizar como manual las personas que queremos avanzar en la eliminación de esa "invisibilidad" a nivel lingüistico que padece el sexo femenino, y que redunda en una desigualdad clara de la mujer respecto al hombre.
En este manual se indica que "el lenguaje tiene una importancia fundamental en el desarrollo de las personas por su estrecha relación con el pensamiento y porque, además de nombrar la realidad, también la interpreta y la crea a través de conceptos"... "El lenguaje, en tanto que construcción social, refleja esta situación y contribuye a reforzarla, pero también se muestra
como un posible instrumento para el cambio."

A continuación relaciono algunas alternativas para hacer un uso no androcéntrico de la lengua, contenidas en dicho documento:
  • Usar nombres genéricos reales, sean femeninos o masculinos, que sí nombran o hacen referencia al colectivo de mujeres y hombres. Es una manera práctica de resolver la cuestión. Es el caso de palabras como: persona, gente, población, infancia, niñez, profesorado, alumnado, pueblo vasco, ser humano, funcionariado...
    Ejemplo: sustituir "Los niños deben dormir 10 horas" por "En la infancia se debe dormir 10 horas"
  • Usar los dos géneros gramaticales sin temor a que esto sea una repetición, ya que, del mismo modo que decir "rosa" y "margarita" no es una repetición, por más que ambas sean flores, la palabra hombre no incluye ni representa a las mujeres. Son realidades diferentes y como tales deben ser nombradas. Un ejemplo: sustituir"los trabajadores" por "los y las trabajadoras"
  • Usar nombres abstractos. Ejemplo:Sustituir"se necesitan titulados superiores en química"
    por "se necesita personal con titulación superior (licenciatura) en química".
  • Usar formas personales de los verbos y pronombres. Ejemplo:sistituir "el hombre necesita descansar" por "el ser humano necesita descansar".

1 comentario:

Svami MahaPremananda dijo...

Realmente el Androcentrismo tiene un marcado sentido de inmoralidad por ser un lenguaje excluyente; pero el ginecocentrismo también, en relacion al macho; necesitamos un lenguaje antropcéntrico, centrado en lo humano, en la persona, en la mujer y en el hombre. Debemos insisteir que una ayuda fundamental está en el trabajo que haga la Real Academia para aceptar el cambio de paradigma en el lenguaje. japadrom@gmail.com