viernes, abril 20, 2007

El dolor de una madre

Este es el título de una carta publicada el día 18 de abril de 2007 en la edición impresa del Diario de Avisos, escrita por Ana C. Moreno Noda y que trascribo a continuación como señal de mi apoyo:

Como cualquier madre de un adolescente de 18 años, me quedo intranquila cuando el pasado jueves, 29 de marzo, mi hijo sale por la noche a una fiesta de universitarios organizada por un partido político en La Laguna. A las 5 de la mañana suena el teléfono. Un policía me comunica que mi hijo se encuentra detenido por resistencia a la autoridad. Es la primera vez que experimento esa sensación inexplicable de "esto no puede estar pasando" y apenas atino a preguntarle si él está bien y ante su respuesta afirmativa, respiro hondo. Como es mayor de edad, no puedo ir a verlo ni sacarlo de allí. Resignada, espero a que amanezca.
Cómo iba a imaginarme que por salir a orinar fuera del recinto donde se celebraba la fiesta, a mi hijo lo sorprendieran por la espalda dos policías nacionales dándole collejas. En pocos segundos, es empujado hacia un callejón cercano al que se niega a ir. Grita pidiendo socorro, le obligan a callarse. Presa del pánico, intenta escapar, entonces lo tiran al suelo, lo esposan y le dan una paliza. A empujones lo meten en el coche patrulla, le quitan la cartera, le sustraen el dinero que tenía y lo llevan a comisaría. Otra vez al suelo y ante la indiferencia del resto del personal que allí "trabaja", le propinan otra paliza. Lo encierran en el calabozo. Más tarde lo llevan al centro de salud, descalzo. Allí el médico de turno le cura las heridas ocasionadas por los golpes y expide el correspondiente informe. Luego otra vez al calabozo donde pasa el resto de la noche, quedando en libertad, después de haber sido declarado inocente por el juez, a las 14.00 horas aproximadamente del día siguiente.
Sigo preguntándome el motivo, ya no de la propia detención, sino de la agresión física por parte de aquellos que representan la Ley, que asumen el compromiso de proteger y defender a los ciudadanos. ¿Donde dejaron estos agentes, plenamente identificados, colgadas la razón y la conciencia, cuando arremetieron contra un joven indefenso? en lugar de promover el respeto y la tolerancia en nuestros jóvenes, se insta a la violencia y se alimenta el deseo de venganza, en nombre de la Ley.
Como ciudadana solicito a las autoridades competentes que me expliquen quién nos protege, si la policía cuenta entre sus filas con personas que abusan del poder manifestando agresiones físicas a los adolescentes y jóvenes en lugar de ayuda y orientación. Siempre había sentido cierto temor por la delincuencia, ahora estoy perdiendo el norte, porque no sé realmente quienes son en algunos casos los verdaderos delincuentes.
Sé que no soy la primera madre que sufre este tipo de experiencias, ni tampoco seré la última, pero animo a todos los ciudadanos afectados a que seamos seres humanos responsables, denunciando hechos como éste que no podemos permitir que sigan sucediendo en plano siglo XXI.

Un relato desgarrador. Como dice Ana, no podemos permitir que sigan sucediendo este tipo de abusos de poder en pleno siglo XXI y en una sociedad llamada "avanzada".

5 comentarios:

josemanuel dijo...

Y esta buena mujer ¿no habrá exagerado un poco y lo que realmente pasa es que su hijo quiere desprestigiar el buen nombre de la policía con vete tú a saber qué oscuros fines? (leer con tono de ironía, por favor)

Caleidoscopius dijo...

Pue así mismo siguen estando algunos representantes de la ley. Como en todo hay gente muy profesional y estupenda, pero también hay gente que les encanta tener algún tipo de poder para desahogar su propia agresividad y abusar de su poder. En fin...

marialob dijo...

En determinados servicios públicos la sociedad no debe perrmitir que trabajen personas sin valores ni conciencia. La selección del personal para este tipo de servicios públicos no debe ser la convencional; para que una persona acceda a los puestos ofertados que presten este tipo de servicios, ésta debería pasar por determinadas pruebas sicológicas y se realizarían estudios sobre su entorno familiar y social así como superar determinados baremos. Por ello éstos puestos deberían mejor remunerados y de mayor calidad.
Situaciones como la que relata esa madre no deberían estas pasando en esta llamada sociedad avanzada.
Saludos

Caleidoscopius dijo...

Me parece estupendo tu planteamiento y estoy absolutamente de acuerdo. ¿te dedicas a algo social, quiero decir laboralmente, pareces trabajadora social o algo así...perdóna pero mi curiosidad es terrrible...si no te apetece decirlo no hay problema.
Saludos

marialob dijo...

Si, una trabajadora social desde el punto de vista del desarrollo de una actividad como empleada pública y a nivel vocacional, pero no por titulación, ya que mi formación es económica.
Encantada de mantener estos pequeños "diálogos".
Saludos