jueves, febrero 22, 2007

"Miradas africanas"

Este es el título de una exposición de fotografías de gente y paisajes singulares de África, que podrán visitar a partir de hoy y hasta el próximo día 22 de febrero en San Sebastian de La Gomera. La muestra está compuesta por 46 imágenes que Cristóbal García Fernández realizó en varios viajes por el Continente vecino, entre los años 2000 y 2006.


Espero que su autor no se enfade pero trascribo sus palabras sobre el tema, porque aunque no he visto la muestra, seguro que es magnífica. Esto lo pienso con solo leer lo que trasmite como adelanto de su fotografía:


"Cualquier viajero puede afirmar que Africa es uno de los lugares más sorprendentes y hermosos de la tierra. Gran parte de su territorio lo forman llanuras desérticas y sus costas son calientes y de un clima húmedo y abrumador. Pero Africa guarda un tesoro del que otros lugares no pueden alardear: posee grandeza. Es difícil explicar por qué Africa. Quizá por sus habitantes, aunque gente simpática y hospitalaria hay en otros lugares. Quizá su aire carnoso y sensual, aunque esto sucede en otros bellos lugares del mundo. Quizá por la mezcla de religiones y culturas. La red interior de carreteras no es muy buena y puede ponerse intransitable durante la estación lluviosa pero vale la pena recorrer esta tierra llena de contrastes. Horas de carreteras llenas de termiteros y magníficos baobabs, de mujeres y niños lavando la ropa en los ríos, de tonos diferentes de verdes, sabana, selva, zonas desérticas, cocos, plátanos, moscas, olores exquisitos o aguas putrefactas. Todo esto y más es lo que se puede ver y sentir a cada paso. En Africa nada es igual. Nada se parece a lo anterior. A Africa no se debe ir en pos de playas, ni de museos o monumentos. La comida es sólo para ir tirando. Pero los ojos no dan abasto. Tienen que disfrutar cada salida y cada puesta de sol como el milagro que es, embeberse de cielo y de horizonte, aguzar la vista, escrutar el paisaje donde aguarda la sorpresa. La naturaleza recupera así la fuerza que tiene en los cuentos. Es el lugar donde pasan las cosas, y, sobre todo, la casa donde viven los animales, que son los protagonistas de todas las historias. ‘El asunto es moverse’, afirmaba Shakespeare. Solo o en manada, vestido de explorador o ataviado con camisas de colores chillones. De lo que se trata es de viajar, de conocer mundo, de conocer a nuestros hermanos aunque pertenezcan a lejanas tierras o hablen lenguas desconocidas, aunque tengan distinto color de piel. La variedad de etnias y lenguas se confunden con una amalgama de caracteres y costumbres. La facilidad de su risa, la amabilidad de los gestos y la interesada cortesía que muestran con el visitante ayuda a conocer y querer esta hermosa tierra de gentes oscuras e inquietas. La belleza de regiones como Bassari o Casamance en Senegal, las inmensas sabanas de Tanzania, la rica fauna del cráter Ngorongoro o las desérticas planicies del Kalahari junto a la naturalidad y espontaneidad de sus gentes es lo que motiva esta exposición con la que se pretende dar a conocer la alegría de un pueblo que mira con ilusión el futuro. Los africanos se nos muestran con sonrisas o rostros serios a través de medio centenar de fotografías realizadas entre los años 2000 y 2006. El protagonismo de la mirada se completa con algunos de los paisajes que moldean el carácter de estos rostros. He oído que muchas personas del tercer mundo, y en especial los africanos, no quieren ser fotografiados porque dicen se les roba el alma. No creo tal argumento. Creo que lo que piensan es que en una fotografía puede aparecer la miseria en la que viven y eso les robará la dignidad, que al fin al cabo es el único tesoro de los pobres. He procurado que las personas fotografiadas por mí posen felices al ser retratados o sean retratados en sus momentos felices. He procurado respetar su dignidad, que al fin y al cabo es lo único que me queda. "

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